Servicio de cerrajería a domicilio · desde Pozuelo de Alarcón
Tres Cantos cierra por el norte la cobertura desde Pozuelo de Alarcón, a unos veintiún kilómetros por el arco de la M-40 y la A-1. Con 54.592 habitantes, es un municipio de trazado ordenado donde la vivienda se agrupa en manzanas bien definidas y donde el garaje y el trastero comunitarios forman parte del día a día de casi cualquier hogar.
El servicio de cerrajería en Tres Cantos atiende puertas de vivienda, trasteros, garajes y locales: apertura cuando la llave se queda dentro o se rompe, sustitución de cilindros, reparación de cerraduras que dejan de responder y montaje de bombines de seguridad. El contacto es el teléfono 664 345 554.
Aperturas de vivienda, local y trastero sin dañar la puerta cuando el sistema lo permite.
Sustitución de cilindros y cerraduras por pérdida de llaves, avería o mejora de seguridad.
Instalación de bombines antibumping y antiganzúa y cerraduras de alta seguridad.
Arreglo de mecanismos atascados, llaves partidas en el bombín y puertas bloqueadas.
Tres Cantos es el extremo norte de la cobertura y se recorre en la misma salida que Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, que quedan de camino por la A-1.
La cobertura desde Pozuelo de Alarcón se completa con Majadahonda y Las Rozas de Madrid, los dos vecinos inmediatos; Villaviciosa de Odón, al sur; y Torrelodones, Galapagar, Valdemorillo y Colmenar Viejo hacia la sierra.
Buena parte de los avisos que llegan de Tres Cantos no tienen que ver con la puerta de la vivienda sino con los accesos compartidos del edificio. El garaje comunitario, el cuarto de trasteros y el portal concentran una parte importante del trabajo, y su intervención la encarga siempre la comunidad de propietarios o la administración de fincas, nunca un vecino por su cuenta.
En esos edificios lo habitual es que los cilindros estén amaestrados: una llave abre los accesos generales y cada titular tiene la suya para su vivienda. Ese esquema simplifica la vida diaria, pero obliga a plantear bien cualquier cambio, porque sustituir un cilindro suelto puede dejarlo fuera del conjunto y hay que recalcular el amaestramiento.
El trastero merece mención aparte. Suele llevar un cierre sencillo, está en un sótano con humedad y polvo, y se abre pocas veces al año, de modo que se agarrota sin que nadie lo note hasta el día que hace falta entrar. Es uno de los avisos más frecuentes del municipio y casi siempre se resuelve sin dañar la puerta.
En la vivienda, el motivo más repetido es el relevo de ocupantes: al ser un municipio con población activa y movilidad, cambiar el bombín al entrar en una casa se ha convertido en una gestión de rutina.
Se puede, pero esa puerta dejará de abrirse con la llave general del edificio. Conviene consultarlo antes con la comunidad, porque suele haber un criterio común sobre cómo se gestionan los accesos y el conjunto habría que recalcularlo.
Es de lo más habitual. La humedad del sótano y el polvo agarrotan un mecanismo que se usa poco. Se abre sin dañar la puerta, se limpia y lubrica, y si el cilindro está muy castigado se sustituye por uno de mejor comportamiento.
La comunidad de propietarios, normalmente a través de la administración de fincas, porque es un elemento común del edificio. Cada titular decide solo sobre la puerta de su vivienda y sobre su plaza o trastero privativo.
Las justas y con control de quién tiene cada una. El sentido de cambiar un bombín es precisamente saber cuántas copias circulan, así que repartir juegos sin llevar cuenta anula buena parte del efecto.